Creo que a la gente le gusta el libro porque muestra lo que la gente piensa pero no dice– Robert Frank

Con la misma naturalidad y honestidad que aportó a sus fotografías, resume Robert Frank el éxito de The Americans, la obra que realizó en la década de los 50 y que supuso una ruptura con todos los esquemas de la fotografía que se había hecho hasta ese momento.

Robert Frank, nacido en Zúrich en 1924 y muerto en Canadá en 2019, llegó a los EEUU a los 23 años, a una ciudad, Nueva York que lo sorprendió nada más llegar: ““¡La multitud! ¡La multitud! Nunca estuve acostumbrado a una multitud tan grande, y estaba tan entusiasmado con estar allí. ¡Era América! ‘’, recogería en un magnífico reportaje Nicholas Dawidoff para New York Times en 2015, que tienen disponible en la bibliografía.

Una inocencia y una honestidad en la mirada que queda aún más clara en la entrevista que concede en 2004  a Sean O’Hagan publicada en The Guardian: “No sabía lo que era un homosexual. Solo había visto a una persona negra en Suiza y, créanme, fue un gran evento ver a esa mujer. Yo era tan inocente. Me paré en Times Square y sentí que había llegado al mundo”.

Rechazo de Life y Magnum

En aquel momento, los EEUU de la postguerra mundial, el país que había superado la Gran Depresión y en el que habían destacado los grandes fotógrafos documentalistas, dominaba un estilo fotográfico en el que sobresalían personajes como Dorothea Lange,  Cartier-Bresson o Robert Capa. Un mundo donde la máxima aspiración era publicar en la revista Life o ser admitido por Magnum.

Ambos le darían la espalda al estilo de Frank, tal y como recoge Dawidoff en su reportaje: “Life rechazó repetidamente a Frank” y según las palabras del propio fotógrafo: «Capa dijo que mis fotos eran demasiado horizontales y las revistas eran verticales”.

Robert Frank vs Cartier-Bresson

Si la revista Life y la Agencia Magnum eran los referentes corporativos para los fotógrafos de la época, Cartier-Bresson lo era desde la individualidad y la reflexión. Robert Frank coincidió con él en la revista Harper’s Bazaar, y no tardó mucho en agotarse de las exigencias del comercialismo.

Un año antes de que Frank se lanzara a la carretera para recoger el material que posteriormente conformaría su obra maestra, The Americans, Cartier-Bresson publicaba el libro “El instante decisivo”.

Dos obras clave de dos autores únicos en la historia de la fotografía que mostraban dos formas de mirar el mundo, dos maneras contrapuestas de vivir mirando. Para Frank, tal y como se recoge en el trabajo de Dawidoff “la idea del fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson de un ‘momento decisivo’ en la fotografía le parecía reduccionista. Frank estaba en busca de ‘algún momento que no pudiera explicar’”.

Tras aquello pasa seis meses en Bolivia y Perú, fotografiando a los campesinos y trabajadores con su Leica, otra vez la eterna Leica que marcará a la mayoría de fotógrafos de la época. En aquel viaje se comienza a fraguar un estilo que alcanzaría su mayor cota en The Americans. Frank, tal y como contaba a O’Hagan,  lo resumiría de la siguiente forma: «Estaba cansado del romanticismo, quería presentar lo que vi, puro y simple”.

Influencias en su primera etapa en Nueva York

A su vuelta a Nueva York, Robert Frank se imbuye de la bohemia de la ciudad. Frecuenta a los pintores expresionistas abstractos como  Edward Hopper, que supo retratar la soledad del estadounidense medio; o Willem de Kooning, a quien según cuenta Nicholas Dawidoff “estudiaba desde su ventana mientras daba paseos en ropa interior”. Pero también vio de éste su lado oscuro: “Solía ver el trabajo de De Kooning, y luego caminaba por la calle y lo veía bebiendo y tirado en la cuneta. Bebes cuando tienes dudas, cuando las cosas parecen desmoronarse a tu alrededor”.

De entro los fotógrafos, sólo se acercó a Walker Evans, al que buscó el propio Frank y del que se haría amigo tras una exposición grupal en el MOMA. De Evans le diría a Sean O’Hagan: “Me utilizó como chófer. Tenía un coche grande e íbamos a Nueva Inglaterra o a algún lugar para ver los edificios. Walker salía y me decía que me alejara dos manzanas y lo esperara. No quería que viera cómo trabajaba, que compartiera sus secretos. Pero de todos modos aprendí mucho de él”. También fue gracias a su carta de recomendación por lo que recibió la Beca Guggenheim para financiar el viaje que lo cambiaría todo.

Sin embargo, sin algo marcó a Frank fueron los poetas, los miembros de la llamada Generación Beat. De ellos afirmó en la misma entrevista en The Guardian: “Fue un tiempo muy libre. La gente buscaba una nueva forma de vivir. Todo se trataba aquí y ahora. Sentí que una especie de locura flotaba en el aire. Los pintores despreciaban a los fotógrafos, pero los escritores entendieron lo que estaba haciendo de inmediato. Ese momento instantáneo era lo que buscaban también. Aprendí mucho sobre cómo vivir de esos tipos”.

The Americans

Y por fin llegamos al año decisivo. El año en el que comenzaría el viaje de más de 16.000 kilómetros en un viejo Ford en el que retrató la América que nadie había podido o había querido retratar. La América que se mira a sí misma, sin complejos, como escribiría Kerouac en el prólogo del libro, una América en la que “…los rostros no editorializan, critican ni dicen nada más que -así somos en la vida real y si no te gusta, no me importa porque estoy viviendo mi propia vida a mi manera… y que Dios nos bendiga a todos … ”

27.000 fotografías de las finalmente seleccionó 83 que serían las únicas que verían la luz y que acabarían siendo publicadas en Francia en 1958 y en EEUU en 1959. 27.000 imágenes “borrosas y asimétricas, tomadas desde ángulos oblicuos”. El reflejo de esos instantes hechos “con la agilidad, el misterio, el genio, la tristeza y el extraño secreto de una sombra que ha fotografiado escenas que nunca antes habían sido vistas en película” afirmaba Kerouac en el prólogo.

El propio Robert Frank lo corroboraba en la entrevista concedida en 2015 a The New York Times: “Me sentí como un detective o un espía. ¡Si! A menudo tuve momentos incómodos. Aunque nadie me lo hizo pasar mal, porque tenía talento para pasar desapercibido’’. Al fin y al cabo, él mismo reconocía: “La fotografía puede revelar mucho. Es la invasión de la privacidad de la gente“.

De Evans a Kerouac

Dos año después, en 1957 el viaje había concluido. Frank trabajaba en la selección de las imágenes y su mentor, Evans en el prólogo del libro. Sin embargo, por aquel entonces una obra de Kerouac On the Road comenzó a recibir buenas críticas. Frank la leyó y quiso que su autor viera su trabajo. Cuando encontró a Kerouac en una fiesta con la bohemia habitual se produjo la suficiente empatía como para empezar a colaborar, lo que finalmente llevaría a que el poeta escribiera en su prólogo: “Después de ver esas imágenes terminas por no saber si la gramola (jukebox) es más triste que un ataúd”.

A Nicholas Dawidoff le contaría años después que aquello no sentó demasiado bien a Evans, aunque no hubo reproches, pero “aunque siguiéramos siendo amigos, la relación se volvió fría y distante, nunca más lo volví a mencionar”.

Una retrospectiva del fotógrafo Robert Frank

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The Americans

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De la fotografía al cine

Pull My Daisy

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Portada para The Rolling Stones

Exile on Main Street. 1972 © Robert Frank

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Robert Frank, la mirada de América - Tráiler

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Pasar desapercibido haciendo fotos

De la burla al éxito

Como suele ser habitual con estas obras rompedoras, con las visiones que inauguran un estilo de vivir mirando, de mirar la vida, al principio fue acogida con desdén, casi con burla por los editores estadounidense que la rechazaron.

Sin embargo, poco a poco, la obra fue agigantándose. Las imágenes de la América real, vistas con honestidad, casi con brutalidad en la visión de algunos, alejándose de la nitidez y el romanticismo, mostrando la cruda y bella realidad de un país que se reconocía en ellas, acabaron por no dejar indiferente a nadie. Así, como quien no quiera la cosa, hasta que un buen día, Edward Grazda recibió un correo de Frank en el que decía: «Ed, soy famoso. ¿Ahora qué?’’.

De la fotografía al cine

Ese “ahora qué” fue el abandono de la fotografía durante más de una década para dedicarse al cine, al cine independiente, en el que realizó 31 obras. En ellas, participaron actores como Christopher Walken,. Aunque si debemos destacar alguna sería la que rodaría con Kerouac, Pull My Daisy, así como el documental que le encargaron los Rolling Stones Cocksukers Blues rodado en la gira de 1972, después de que los fotografiara para la portada de Exile on Main Street.

Para parte de la crítica, “la fuerza de sus películas está en lo que dice, en abordar lo problemático”, motivo por el cual durante aquellos años se convirtió en referente para muchos cineastas, aunque no alcanzó la notoriedad de su trabajo fotográfico.

Y finalmente de lo que veía a lo que sentía

Tan repentino fue su abandono de la fotografía, quizás por el miedo a repetirse en su obra, como su vuelta a la misma. En aquella época, dos hechos cambiaron su vida para siempre. La muerte de su hija Andrea en 1974 y el diagnóstico de cáncer y esquizofrenia de su hijo Pablo. A pesar de todo, durante toda esa década y la siguiente siguió completando su prolífica obra, en la que compatibilizó el cine con la experimentación con la Polaroid, aunque, como el mismo confesaría, con un matiz que lo cambiaba todo: “Antes trabajaba sobre lo que veía, ahora sobre lo que sentía”. Al fin, dos formas de vivir mirando en una sola vida. Al fin, la obra única de un artista único, Robert Frank.

Bibliografía

Original de la Introducción de The Americans escrito por Jack Kerouac

https://legacy.npr.org/news/graphics/2009/feb/robertfrankintro.html

El hombre que vio América reportaje de Nicholas Dawidoff en 2015

https://www.nytimes.com/2015/07/05/magazine/robert-franks-america.html?_r=0

Revisando The Americans reportaje con citas de la introducción de Jack Kerouac .

https://www.nytimes.com/interactive/2015/07/02/magazine/robert-frank-the-americans.html

El gran vacío de Sean O’Hagan para The Guardian en 2004

https://www.theguardian.com/artanddesign/2004/oct/24/photography

Obituario de Sean O’Hagan para The Guardian en 2019

https://www.theguardian.com/artanddesign/2019/sep/11/robert-frank-the-americans-outsider-genius-photography

Muere a los 94 años Robert Frank, fotógrafo, peregrino y forastero en la tierra obituario publicado en El País

https://elpais.com/cultura/2019/09/10/actualidad/1568120559_487226.html

Muere Robert Frank, el extranjero que retrató a ‘Los americanos’ obituario publicado por elcultural.com

https://elcultural.com/muere-robert-frank-el-extranjero-que-retrato-a-los-americanos

Robert Frank, el ‘beat’ de la Leica por Juan María Rodríguez en Crónica Global

https://cronicaglobal.elespanol.com/letra-global/el-dossier/robert-frank_276468_102.html

Películas

Pull My Daisy

https://www.youtube.com/watch?v=_12rctV5Z84

Comentario sobre la película publicada en The New Yorker

https://www.newyorker.com/goings-on-about-town/movies/pull-my-daisy

Cocksucker Blues

https://www.youtube.com/watch?v=Zw8epvYKFRE

Documentales

Una retrospectiva del fotógrafo Robert Frank

https://www.youtube.com/watch?v=X-3J5jHwDIg

Robert Frank – The Americans (book)

https://www.youtube.com/watch?v=8-01NkUGBO8

Análisis y claves para entender ‘Los Americanos’ de Robert Frank del Blog Cartier-Bresson no es un reloj

https://www.youtube.com/watch?v=dGB0C_vtW9s

Robert Frank, la mirada de América – Tráiler | Filmin

https://www.youtube.com/watch?v=8D_FFc4VBhI&feature=emb_logo