Bueno, supongo que nada está destinado a durar para siempre. Tenemos que dejar espacio para otras personas. Es una rueda. Subes, tienes que ir hasta el final. Y luego alguien tiene la misma oportunidad de llegar al final y así sucesivamente– VIvian Maier

Seguramente eso pensaba de sí y su trabajo una mujer que pasó su vida mirando su rostro y el de los demás. Paseando por las calles de Chicago y Nueva York, seguramente también de París, pasando desapercibida y percibiendo la mirada de todas las personas que tropezaron frente a su lente. Plasmando esa mirada a través de su Rolleiflex, “disparando desde el estómago” o experimentando con el color en película  Kodak Ektachrome de 35 mm.

Nunca lo sabremos, y no lo haremos porque a ella nunca le interesó. Quizás, especulando, fuera porque en algún momento leyera las declaraciones de Cartier-Bresson: “Todo el mundo ha hecho alguna buena fotografía en su vida. Al menos 10. Lo interesante es la consistencia. Seguir, seguir, seguir. Es reexaminar las cosas. Tratar de ser más lúcido, más libre y profundizar”.

La América real 

Y ella, siguió y siguió haciendo fotos, retratando el mundo que se posaba frente a su cámara, bajo los postulados de los grandes de su época, de quienes copaban las exposiciones del MOMA y las portadas de las grandes revistas. Fotografiando a los niños del barrio, como los fotografiaría Helen Levitt. O bien transmitiéndonos la imagen de la América que sólo se ve si se sale a la calle y se mira con honestidad la realidad.

La América de los americanos de Rober Frank recogida en pequeños instantes decisivos que no se pueden comprender, entre las luces y sombras de un señor mayor con sombrero que sostiene el diario, y un cadáver solitario abandonado en una playa solitaria.

Una manera de mirar afiladamente suya…

Quizás fuera entonces la América de Diane Airbus la que reflejara Maier. La que mediante su fotografía te contaba un secreto sobre un secreto. Un secreto a voces que era conocido por todos menos por aquellos que hacían oídos sordos a la mirada quienes deciden vivir mirando, de quienes con su lente se convierten en reflejo de nuestra realidad y bagaje de nuestra memoria. La América del esperpento.

Antonio Muñoz Molina, en un artículo publicado en El País dice al respecto: “Vivian Maier era el resumen de toda la gran fotografía americana del siglo XX y al mismo tiempo tenía una manera de mirar afiladamente suya, una sinuosa originalidad que escapaba de cualquier tentativa de clasificación”. Una manera de mirar afiladamente suya…

Una vida haciendo fotos y haciéndose fotos

Puede que estuviera influenciada por todas estas figuras del arte de la fotografía. O puede que de ninguna de ellas. Eso nunca los sabremos. Podemos especular, a partir de nuestros propios conocimientos, o de manera más sensata, acudiendo a los analistas y mejores conocedores de este arte. Pero, a ciencia cierta, nunca lo daremos con la respuesta correcta, porque ella nunca nos los dijo. Nunca fue entrevistada, no se reunía con el círculo de creadores, no filosofaba sobre las condiciones de la vida bohemia de autor. Simplemente, hacía fotos y se hacía fotos. Ya que sus propios autorretratos, sobre espejos y escaparates, retratando hasta su propia sombra, son la mejor muestra de esa mirada única, afilada, pura y honesta de lo que registraba su objetivo.

Quizás como afirma en el magnífico análisis que publica Oscar Colorado sobre su figura: “el aislamiento auto-impuesto por Maier le impidió crecer”. Quizás: “su falta de roce social con el medio fotográfico le impidió formar parte de un ecosistema más grande que le habría mostrado las posibilidades de llevar su trabajo más lejos, de compartirlo con otros fotógrafos, editores o curadores”.

Lo que es seguro que, a pesar de este aislamiento, la fotografía, “la vida se abrió paso”. Y la obra que estaba condenada al anonimato. Condenada a perderse entro los trastos de los viejos almacenes de Illinois, cayó en las manos adecuadas y en el momento adecuado, para poco tiempo antes de su muerte, vieran la luz y sorprendieran al mundo.

Datos biográficos

Pero antes de llegar al descubrimiento, detengámonos en su vida. En los pocos datos biográficos que se han podido rescatar. Nacida en la ciudad de Nueva York, en el barrio del Bronx el 1 de febrero de 1926. Hija de madre francesa y padre austríaco, aunque éste los acompañara poco en el periplo de su vida.

Los investigadores la sitúan viviendo a los cuatro años con la fotógrafa retratista Jeanne Bertrand, quizás ahí adquiriera el gusto por la fotografía, quizás, siempre quizás en todo lo que rodea a Maier.

Del Bronx a Francia sin que se hayan recopilado datos fiables sobre la ida, para de repente, poder documentar la vuelta allá por el año 1939 junto a su madre. La inestabilidad y la guerra en Europa seguramente estarían detrás de este viaje. Y de nuevo ida sin confirmar y registro de la última vuelta, la que la haría viajar de París a Nueva York en 1951, ya sin su madre, para no regresar. Es en esta segunda etapa en Francia es cuando se especula que comenzó a realizar sus primeras fotografías “con una Kodak Brownie para aficionados”. Finalmente, se establece primero en Nueva York durante 5 años y para fijar su residencia definitivamente en Chicago en 1956, siempre como niñera y cuidadora, el trabajo que desempeñaría desde su juventud y por el resto de su vida.

Según nos cuentan en su página oficial, ya llegaremos a cómo tiene una página oficial alguien de quien no se conoce familia viva ni nunca publicó en vida una sola foto, que en 1956, la familia para la que trabajaba le proporcionó un espacio donde pudo montar un cuarto oscuro, “lo que le permitió desarrollar sus propias impresiones”.

Sin embargo, los niños crecieron, “a medida que pasaba de familia en familia, sus rollos de trabajo sin desarrollar y sin imprimir comenzaron a acumularse”. Sin embargo, a pesar de no poder imprimir, continúa haciendo fotos. Continúa transitado los barrios y las calles de Chicago y construyendo las imágenes que más tarde sorprenderían al mundo y obsesionarían a un agente inmobiliaria que fue quien la descubrió.

Descubrimiento de Maloff

¿Qué hubiera sucedido si en aquella subasta Maloff no hubiera pujado por el local de almacenamiento de Vivian? Eso no lo sabemos, de lo que sí estamos seguros es de que lo hizo, y con ello, todo el trabajo que había estado oculto durante décadas estalló y salió a la luz, cambiando la vida del John Maloff, que desde entonces se ha dedicado a catalogarlo meticulosamente, investigar sobre la figura de su creadora y darla a conocer al mundo, al trabajo y a la autora, para valorar aún más lo que la vida te puede aportar si te empeñas en vivir mirando.

Maloff buscaba y buscaba fotografías que le ayudaran a ilustrar el libro Portage Park, para ello acudió a subastas del noroeste de Chicago, en una de ellas, adquirió una caja de negativos de los años 60 de Chicago por 400 dólares. Cuando pudo revisarlos, no contenían fotografías útiles para su libro, sin embargo, el contenido le fue obsesionando cada vez más, hasta el punto que le impulsaron a que él mismo tomara la cámara y quisiera convertirse en fotógrafo. Él mismo reconoce en la página oficial creada alrededor de la obra de Maier que llegó a comprarse una Rolleiflex para sentirse en la piel de la fotógrafa.

Esta obsesión le llevó a adquirir todo el material que pudo de Maier, hasta el punto de conseguir adquirir, al resto de compradores de la subasta original, “el 90% del trabajo, de 100,000 a 150,000 negativos, más de 3,000 copias, cientos de rollos de película, películas caseras, audio, entrevistas en cinta y varios otros artículos” mientras que el resto fue rescatado por el coleccionista Jeff Goldstein.

Del personaje a la persona

Generalmente, especialmente en las figuras de la fotografía del siglo XX y XXI, son ellas mismas las que se crean su propio personaje. La exponencial relevancia que la fotografía ha ido tomando durante estas décadas, desde un “arte desdeñado” como decía Walker Evans a Robert Frank, hasta copar el centro de las exposiciones de los grandes museos de arte contemporáneo del mundo, así como el interés de los medios de comunicación en los creadores, nos ha permitido rescatar las opiniones personales, las visiones y reflexiones de quien, por su trabajo y peculiar mirada, han creado las imágenes de nuestra memoria colectiva.

Resumiendo, son las personas las que han creado al personaje que después ha llegado al gran público. Sin embargo, en el caso de Vivian Maier, el proceso es el contrario. Apenas conocemos de ella lo que nos han podido contar, y después de muchos años, los niños y niñas a los que cuidó. Con Maier sucede lo que todo buen artista, todo buen creador desearía para su obra, la atracción pura por el trabajo, y no por quien lo desarrolla.

Pero la naturaleza humana es obstinada, y siempre busca atribuir connotaciones mágicas al sujeto, conocer el quién hay detrás del qué, del cómo, para quizás así encontrar un por qué. De Maier, a ese quien lo han definido como “excéntrica, fuerte, muy testaruda, muy intelectual e intensamente privada”. 

Siempre con “un sombrero flexible, un vestido largo, un abrigo de lana y zapatos de hombre y caminaba con paso poderoso. Con una cámara al cuello cada vez que salía de la casa, tomaba fotografías obsesivamente, pero nunca las mostraba a nadie. Una persona original descarada y sin complejos”.

A lo que nosotros añadiríamos, motivo por el cual se encuentra en esta selección, enseñándonos y aportándonos las imágenes que latieron en su objetivo durante toda su vida.. Una persona que solo concibió la vida de una manera, que sólo supo vivir mirando.

Findig Vivian Maier- Trailer

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El descubrimiento de Madoff

Montaje de imágenes de Vivian Maier

La América real

New York. 1956. Vivian Maier

New York. 1954. Vivian Maier

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Chicago. 1950. Vivian Maier

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Una mirada afiladamente suya...

Street 4. 1960. Vivian Maier.

New York. Septiembre 1956. Vivian Maier

Sin datar. Vivian Maier

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Una vida haciendo y haciéndose fotos

Autorretrato. 1955. Vivian Maier

Autorretrato Color. Vivian Maier

Autorretrato. 1978. Vivian Maier

Bibliografía

Página oficial

http://www.vivianmaier.com/

Vivian Maier, la gran historia de la niñera fotógrafa

https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/07/22/5d305b4021efa096728b4602.html

Vivian Maier, la desconocida más famosa del mundo. Por Óscar Colorado Nates. 9 de noviembre de 2019

https://oscarenfotos.com/2019/11/09/vivian-maier-la-desconocida-mas-famosa-del-mundo/

La fotografía revelada de Vivian Maier de Eduardo Infante en AD

https://www.revistaad.es/arte/articulos/fotografia-revelada-vivian-maier/23405

Fotografía e historia de Vivian Maier

http://50mmfotografas.com/fotografia-e-historia-de-vivian-maier/

Vivian Maier, de desconocida a fotógrafa influyente por Paz Peño 25 de enero de 2017

https://culturafotografica.es/vivian-maier/

Documentales

Vivian Maier, Photographer (en inglés)

https://www.youtube.com/watch?v=vDewAU-rgIM

Vivian Maier, documental realizado por la UNED y emitido en L2 (en castellano)

https://www.youtube.com/watch?v=46TQEoNuuDE

Vivian Maier´s photographs (1926 – 2009) retrospectiva de Josefina Severino

https://www.youtube.com/watch?v=DMD3YupiuU4