En la década de los 20, al filósofo alemán Eugen Herrigel le propusieron impartir filosofía en una universidad de Tokio. Durante su estancia en aquel país, se propuso aumentar sus conocimientos sobre el budismo Zen, por el que siempre se había interesado, y un colega de universidad le sugirió que se aproximase a través de un arte marcial o alguna forma artística. Herrigel se decidió por el tiro con arco, pensando que su experiencia en el tiro con carabina y con pistola facilitaría el aprendizaje. Nada más lejos de la realidad.

Por aquellos mismos años, mientras que Herrigel se imbuía en esa disciplina, un joven francés se aproximaba por primera vez a una cámara de fotos. Lo hacía mientras hacía el servicio militar y con la ayuda del soldado Harry Crosby que posteriormente acabaría suicidándose. En aquellos momentos, Herrigel no podía imaginar cómo influiría a Cartier-Bresson su obra, menos podía saber éste último, cómo influiría en el mundo de la fotografía esa influencia que ayudó a crear el concepto: El instante decisivo. 

El maestro: Kenzo Awa

El alemán comenzó sus prácticas con Kenzo Awa, un maestro arquero que planteaba su enseñanza según los principios de desprendimiento de uno mismo. Herrigel se pasó los dos primeros años disparando a un blanco situado a dos metros de distancia. En ese tiempo trató de entender y asimilar que no debía ser él quien disparase el arco, sino que el arco se disparaba y él solo servía como canal. Para ello debía desprenderse de sí mismo, dejar de pensar en dar al blanco, aprender a respirar.

A su regreso a Alemania, Eugen escribió Zen en el arte del tiro con arco, contando su experiencia como occidental y permitiendo que nos asomemos a algo que va mucho más allá de disparar la flecha y dar en el blanco: la filosofía Zen.

Qué hace esencial este libro: la experiencia del acto fotográfico

Para alcanzar la maestría en un arte no basta con el conocimiento técnico. Uno debe trascender la técnica de manera que el dominio se convierta en un “arte sin artificio” y emane directamente de lo inconsciente.
Zen en el Arte del Tiro con Arco 

Si nos fijamos ahora en Cartier-Bresson, fundamentalmente no hablaba de una forma de fotografiar, hablaba de una actitud ante cualquier actividad creativa. Hablaba de plantarse en el presente y fluir con la realidad, de dejar a un lado la Gran Imagen para llegar a alcanzar la meta esencial: la experiencia del acto fotográfico en sí.

Una abstracción, un ejemplo

Llegado este punto, seguro que te cuesta trabajo asimilar el concepto. No es fácil. ¿Cómo podremos reconocer el instante “en el que el tiempo, las formas y el contenido confluyen para crear una imagen”?  Sólo hay un regla básica que te podemos proponer: Paciencia. Paciencia… e intuición. Debes esperar mirando sin mirar, estando sin estar. El fotógrafo sólo espera, atento a esa confabulación de la realidad, y así, cuando ocurre, solo puede disparar. 

Vamos a proponerte un ejemplo. Sólo es un pequeño ejercicio de abstracción. Pruébalo, si te ayuda, nos alegraremos. Si no es así, pasa a otra cosa. Quizás en el siguiente segundo esté tu instante decisivo.

“Ahora cierra los ojos. Imagina que eres Herrigel, que eres Cartier-Bresson, que no eres tú, que simplemente eres una persona que tiene en sus manos una cámara de fotos. Respira profundo. Deja que la sensación ocupe todo tu ser. Siente como te va llenando. Desde la punta del dedo gordo del pie, desde cada uno de tus cabellos se va deslizando por todo tu cuerpo. Sube a través de tu piernas, se expande por tu cabeza. Ocupa tu tronco, tus pulmones. Respira.

— No sé si lo podré hacer. De verdad me esfuerzo por hacerlo correctamente

“Ése es precisamente el problema. Usted se esfuerza en pensar en ello. Concéntrese enteramente en su respiración, como si no tuviera otra cosa que hacer”. 

Respira, sólo eres un canal

Inspira. Respira. Vuelve a respirar hasta que ni te des cuenta de que lo haces. Hasta que desaparezcas en ella. Vuelve a llenar tus pulmones y siente como esa sensación pasa a través de tu hombro, de tu brazo. Se desliza por la palma de tu mano y todo tu ser se concentra en la yema del dedo donde sientes el disparador. 

“Debe sostener la cuerda extendida —repuso el Maestro—, como un niño de pecho se aferra al dedo que se le ofrece… Sabe por qué, porque un niño no piensa”

Abre los ojos y mira a través el objetivo. Te sientes bien. Con la mente y la mirada lúcida. Tu ojo percibe los colores y el lienzo de la futura foto como nunca lo has sentido. Observa con paciencia lo que tienes a tu alrededor. No sólo lo que pretendes fotografiar. Mira los cuatro ángulos del visor. Vuelve a respirar y espera paciente. Continúa mirando, hazlo con tranquilidad sin despegar el ojo de la cámara. Deja que tu intuición te guíe, que observe lo que conscientemente no ves. Cuando lo sientas desde las entrañas, “déjese ir”, ya eres el canal que la imagen busca para expresarse, dispara.

“¡No piense en lo que tiene que hacer; no reflexione en cómo hacerlo! —exclamaba el Maestro—.
El tiro sólo se produce suavemente cuando toma al arquero por sorpresa. Debe ser como si la cuerda atravesara súbitamente el pulgar que la sostiene.” 

 Ahí está el instante decisivo. O quizás era un segundo antes. Tal vez un segundo después. Nunca lo sabrás hasta que lo hagas. Prueba otra vez, y otra. Ensaya tu mirada. Eso, simplemente eso tan bello, es la fotografía. La búsqueda de tu instante decisivo. ¡Suerte!

“Todo el mundo ha hecho alguna  buena fotografía en su vida. Al menos 10.  Lo interesante es la consistencia.  Seguir, seguir, seguir. Es reexaminar las cosas.  Tratar de ser más lúcido,  más libre y profundizar” Henri Cartier-Bresson 

Bibliografía


Herrigel, Eugen, 1884-1955. El zen en el arte del tiro con arco

Meditación sobre el arquero de Andrés Sánchez Robayna recuperado en Biblioteca Virtual Cervantes http://www.cervantesvirtual.com/

Fotografía intuitiva por Fran Simó el 1 de enero de 2009 en https://fransimo.info/es/blog/2009/01/01/fotografia-intuitiva/

Comentarios ( 1 )

  • Jose Rojas

    Aquí está el comentario de vuestro groupie oficial 😂
    ¡Muuuuuuuy de acuerdo con esta entrada! Afinar la intuición y practicar la espera son dos de las mejores habilidades fotográficas que podemos desarrollar.
    Decía Arnold Newman que las influencias vienen de todas partes, pero los disparos salen principalmente por instinto. Hay poco tiempo para reflexionar en la toma de una fotografía.

    Uno de los libros que más me está ayudando a refinar mi forma de vivir la fotografía (y la vida en general) es “Biografía del silencio” de Pablo d’Ors. Parece mentira como un libro que trata sobre la meditación, la aceptación y la espera, puede aportar tanto a la práctica fotográfica.

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