LA MIRADA

Algún día, fotografiar será tan fácil como pintar con un lápiz de colores GEORGE EASTMAN, fundador de Kodak

Este comentario lo hacía George Eastman, el fundador de Kodak
en 1888. A finales del siglo XIX lanzó al mercado una cámara pequeña que prometía revolucionar la práctica fotográfica haciéndola más accesible a todo el mundo. La fotografía, que hasta entonces había sido pesada y difícil de practicar, estaba ahora al alcance de todos.

A partir de entonces, comienza la vertiginosa carrera hacia la democratización de la fotografía que aún hoy continúa. La otra cara de todo esto es que quizás, eso que obtenemos con tanta facilidad puede que no sea interesante. Me refiero a que el conocimiento del manejo de la cámara no implica que sepamos hacer buenas imágenes. Sabremos hacer fotos, pero no crear imágenes. Hay algo más importante: saber mirar.

¿Creéis que la fotografía es fácil?

Si vuestra respuesta ha sido NO, me gustaría que pensárais dónde reside su complejidad, ¿qué diferencian a las buenas imágenes de esa oleada visual diaria que sucede en Internet y las redes?

Mirad con detenimiento esta imagen y pensad qué os gusta de ella, o quizás no os guste, pero pensad el porqué. Preguntaos primero ¿qué os transmite? Sed conscientes del recorrido que hacen vuestros ojos sobre ella, dónde se detiene vuestra mirada. ¿Porqué se detiene ahí? ¿Por la luz? ¿De dónde proviene esa luz y qué efectos provoca en el espectador?

Fijaos más allá del centro de la imagen, en la composición, qué espacio ocupa el eje central de la imagen, qué lo rodea y con
ello, la próxima vez que toméis una fotografía mirad a los cuatro ángulos del visor, la fotografía no es solo el motivo, el encuadre es muy importante dentro del lenguaje visual.

Yokosuka (from "Another Country"), 1971/2005. Daydo Moriyama Cortesía. https://www.artspace.com/daido_moriyama/yokosuka-from-another-country
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¿Quizás esa sea una de las características de las buenas imágenes?

Entre otras muchas, pero así en general lo que provoca interés en nuestras imágenes es el hecho en sí de que sean nuestras y de nadie más.

Nunca antes había visto una foto como esta de Eve Arnold. La fotógrafa de la Agencia Magnum viajó a Cuba años antes de que el mundo pusiera los ojos en la isla durante la Revolución.

Era el gobierno de Batista. Un día la fotógrafa entró en un prostíbulo 6 del barrio chino de la Habana y se encontró a esta mujer, pero esa mujer no era en sí lo que se encontró, descubrió un entorno, un estado de ánimo, un contexto. Una imagen de la Cuba pre- revolucionaria.

Una fotografía que solo pudo ser tomada por Eve Arnold, una mujer comprometida con los derechos civiles y de las mujeres.

Fijaos en el encuadre, en la barra ocupando la mitad de la imagen, solitaria. En la luz que baña su rostro y sus manos sujetando el vaso.

¿Os imagináis que la foto hubiese sido tomada de día? ¿O cinco minutos antes en los que quizás esa mujer sonreía? Puede que incluso si Eve hubiese volteado la cámara al otro lado el lugar rebosara de alegría, no lo sabemos y en realidad ¿importa? Eve quería contar algo sobre este lugar y escogió ese cuadro para hacerlo.

Puede que las fotografías sean testimonio del mundo, pero ante todo son testimonio de la mirada de quien las toma.