Se ha hablado mucho sobre cómo la fotografía ha cargado desde su invención con el “sambenito” de la realidad, pero el hecho de que la cámara tenga esa capacidad mimética, no implica que no podamos hacer nada más. Somos nosotros quienes tenemos que desvelar aquello que nos suscitan esos detalles de la realidad. En definitiva podemos fotografiar un acontecimiento sin más o ahondar más allá de la superficie e impregnar la realidad de nuestra experiencia-mirada.

Escuchar con los ojos

El mundo se despliega ante nosotros de manera abrumadora y está lleno de motivos que todo lo dicen, que todo lo gritan. La fotografía además, como dice el maestro Momeñe es un lenguaje muy complejo, te pide que digas cosas con la boca tapada, pero la interiorización del lenguaje visual no tiene que ver con la regla de los tercios o con aprenderse la tabla de números f. Lo más importante es detenerse a escuchar con los ojos, una suerte de sinestesia. Mirar o saber mirar significa comprender y no se comprende si no se escucha. Difícil tarea en un momento en el que no está demasiado valorada la pausa y la reflexión, ya que no suena demasiado productivo. 

Lea Tyrallová, fotógrafa de la memoria y el tiempo

Ahondando en la narrativa de lo inefable y en la poética fotográfica, de cara al taller de La Estética del Afecto que comienza este lunes 25 de enero, descubrí a la fotógrafa eslovaca Lea Tyrallová. Esta autora a la que veremos en el taller, construye sus imágenes trabajando la memoria y el tiempo desde un punto de vista sensorial. Sus fotografías son pequeños poemas visuales que nos dan un golpe en lo más hondo de nuestra memoria. “La poesía enmascara la prosa” —dice la autora. 

En su trabajo Secret about a secret la autora descontextualiza objetos cotidianos y los pone en relación con fotografías de archivo familiar. La descontextualización del objeto, lo resignifica y convierte en símbolo. 

La poeta y filósofa belga Chantal Maillard afirma en su colección de ensayos In the Tracing que “Ver es reconocer”. Cuando leí la declaración de Maillard por primera vez, me conecté a ella inmediatamente en muchos niveles, particularmente como narradora visual, hija y nieta interesada en los problemas de la memoria, el tiempo y el archivo familiar. En ese sentido, «Secret about a Secret» es una exploración de lo que reconozco cuando veo. ¿Qué veo o miro? Bueno, a veces puede ser difícil de decir o «reconocer». Puede ser un pequeño botón en el vestido de un niño, una botella de vino vacía en una mesa cercana, una media perdida tirada en la acera similar a las que mi mamá ha estado usando durante años, el patrón de la tela usada en muebles anticuados. o simplemente la palma de mi propia mano llena de arena deslizándose entre mis dedos.

Lea Tyrallová

Siempre he preferido que la fotografía me cautive desde lo puramente visual, como cuando disfrutas de un buen concierto de rock&roll, en el caso de Tyrallová, la poesía de sus imágenes me llevó de un primer golpe de vista a un lugar muy recóndito de mi memoria.

Dice el fotógrafo Manel Esclusa, que poesía es cuando la luna no es la luna y más allá de seguir hablando sobre lenguaje, el trabajo de generar poesía a través de nuestras imágenes tiene más que ver con escuchar y sentir la realidad que con analizarla. En ese acto de escucha, la poética fotográfica se nos muestra, como dice el maestro Llorenç Raich Muñoz, como un medio para hacer visible lo invisible, y hacer que la realidad, más allá de relatar, conmueva.

Si quieres conocer más sobre poética fotográfica, a partir del 25 de enero te esperamos por la escuela en el nuevo taller:

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