Vidas tomadas en plano corto, sin pensar en la técnica, en la luz, en el encuadre… “En realidad, si quiero hacer una foto, no me importa si hay luz o no, supongo que por eso muchas de mis fotos son borrosas”.

Simplemente fotos en primera persona, fijando el rastro más íntimo de quien copa el visor de la cámara, la persona que, desde ese momento, vivirá para siempre: “Nunca tomé fotografías con un objetivo largo, siempre es corto, tengo que acercarme a las personas que fotografío”.

Así son la instantáneas de Nan Goldin, nacida en Washington en 1953, un rastro de la vida de la autora, un relato, un salvavidas, tal como le contaba a Adam Mazur y Paulina Skirgajllo-Krajewska en una entrevista en Varsovia en 2003: “la fotografía me salvó la vida. Cada vez que paso por algo aterrador, traumático, sobrevivo tomando fotografías”.

Suicidio de su hermana

La pérdida de su hermana Bárbara cuando tenía 11 años, marca un antes y un después en la vida de Goldin, tal y como ella misma escribiría en su obra La balada de la dependencia sexual: “Yo tenía once años cuando mi hermana se suicidó. Fue en 1965, cuando el suicidio adolescente era un tema tabú. …Era consciente de las fuerzas que la habían llevado a elegir el suicidio. Vi el papel que la sexualidad y la represión jugaron en su destrucción”. 

Tras aquello, “a los dieciocho comencé a hacer fotografías. Comencé a tener vida social, a beber, y quería recordar los detalles de todo lo que estaba pasando. Durante años pensaba que estaba obsesionada con mantener esos recuerdos de todos los días de mi vida. Pero recientemente, he comprobado ​que ​mi motivación tiene raíces más profundas: realmente, no recuerdo a mi hermana”.

La balada de la dependencia sexual

La tribu es la principal protagonista del primer trabajo de relevancia que realiza Goldin, La balada de la dependencia sexual que surgió en uno de los bares donde trabajaba de camarera y que fue donde se registraron la mayoría de las imágenes proyectadas. La serie se proyectó por primera vez a modo de diapositivas en el propio bar, acompañada de música (La Velvet Underground, James Brown o Nina Simone)” tal y como recoge María Laura Gutiérrez en su obra, Critica de la Estética Androcéntrica.

En ese mismo trabajo, en lo que se refiere al análisis de la obra de Nan, nos muestra lo que sería a su vez la evolución de la propia fotografía en el siglo XX, y una de las aportaciones de Goldin a este arte, el paso de la fotografía documental a la fotografía íntima: “yo soy testigo y participante: no hay distancia entre mí y lo que fotografío. Si bien antes consideraba mi trabajo como un documento personal, ahora no creo que sea documental”.

Los modelos: la tribu

Precisamente sobre el género de fotografía documental afirma: “Siempre luché con fuerza contra la fotografía documental tradicional. Ha cambiado, pero en la década de 1970 siempre eran hombres blancos fuertes que iban a la India, haciendo fotografías exóticas de algo de lo que no tenían ni idea”.

A la vez que reafirma: “Mis modelos no son modelos, sino mis amigos y admiradores. A mí no me interesa la belleza estereotipada. A mí me interesan las profundidades a las que puedes llegar con alguien. Me interesa mostrar muchos aspectos de una misma persona, su íntima complejidad (por eso nunca expongo sólo una fotografía de cada persona) y persigo la historia de mi gente durante años y años”.

Bibliografía

Libros

La balada de la dependencia sexual Noan Goldin
Gutiérrez, María Laura – Critica de la Estética Androcéntrica. Arte y Feminismo en la cultura contemporánea

Artículos y entrevistas

Artículo de Nan Goldin. Nan Goldin on Cookie Mueller (2001) recuperado el 10 de abril de 2012.
Nan Goldin entrevistada por Adam Mazur y Paulina Skirgajllo-Krajewska en fototapeta.art.pl 13 de febrero de 2003, Varsovia

http://fototapeta.art.pl/2003/ngie.php

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