Un 4 de Julio cualquiera, dos niñas en un prado vestidas para la ocasión cruzan una enorme bandera de los EEUU, una camarera rodeada de carteles con ofertas de platos combinados mira al vacío mientras sirve café. Un señor lee el periódico en un baño de caballeros de una estación de tren en Memphis mientras otro le limpia los zapatos. Un vagabundo duerme a la sombra de un árbol en un parque público en Cleveland, un bebé gatea junto a una jukebox en un bar en Carolina del Sur.

Estas son las imágenes de una América que se miró a sí misma y no se gustó. Pertenecen al libro The Americans, del fotógrafo Robert Frank, la historia de la fotografía le atribuye el mérito de ser uno de los pioneros de la fotografía contemporánea. Será nuestro primer protagonista.

Nuestro segundo protagonista es un buen amigo del fotógrafo, Jack Kerouac, poeta de la llamada Generación Beat que escribió el prólogo de “The Americans” de Frank.

ESA LOCA SENSACIÓN EN AMÉRICA cuando el sol calienta las calles y la música sale del jukebox o de un funeral cercano, eso es lo que Robert Frank ha capturado en tremendas fotografías sacadas mientras viajaba por las carreteras de casi 48 estados en un viejo coche usado y con la agilidad, el misterio, el genio, la tristeza y el extraño secreto de una sombra, ha fotografiado escenas que nunca antes habían sido vistas en película.

El escritor Jonathan Day, en su libro sobre el fotógrafo dice que este trabajo se acerca a «la improvisación en el jazz, porque vive creativamente el momento” Y esto nos lleva a nuestro tercer protagonista, el jazz.

Esta vez no vamos a hablar de ninguna portada de discos, ni de ningún documental musical que tome la fotografía como punto de partida, solo me gustaría que imaginaseis estos temas de jazz sonando en los clubes nocturnos que tal vez regentarían Robert Frank y sus amigos de la generación Beat o que sonarían en las jukebox que aparecen en sus fotografías.

El jazz tuvo una gran influencia en la generación beat. En concreto el “bebop”, un estilo de jazz nacido en la década de los años 40, basado en la improvisación que rompe con el swing imperante de entonces. Gillespie y Miles Davis, o Charlie Parker, eran sus figuras más influyentes. El “bebop” fue creciendo en importancia sobre todo en Nueva York donde había numerosos clubes de jazz donde por Jack Kerouac, William Burroughs o el mismísimo Robert Frank pasaban mucho tiempo. 

“Viajar por todo Estados Unidos y fotografiarlo en todas sus dimensiones y aspectos” 

Robert Frank

Estas palabras resumen el proyecto que Frank presentó a la fundación Guggenheim para conseguir una beca. En junio de 1955 comprará un Ford de segunda mano y comenzará su propia odisea. Detroit, New Orleans, Houston, Los Angeles, Wyoming, Nebraska, Iowa, Chicago… Su mujer Mary, y sus dos hijos le acompañaron durante parte de su viaje. Otras veces está sólo en medio de la nada. Noches en el coche o en moteles baratos, bares de carretera…

Una ascensorista de algún lugar de Miami Beach abstraída en sus pensamientos, deja pasar a varias personas bien vestidas, parece que van a alguna cena importante. La hoja de contactos contaba con 14 fotografías donde la protagonista sonreía cortésmente a los pasajeros en casi todas. Pero Frank escoge la que contiene un gesto de hastío y soledad entre halos de figuras en sombra. Más allá de la impostura sobrecoge la veracidad del gesto, de lo que queda y que generalmente no se ve.

El estilo documental del autor, caracterizado por la utilización de una cámara de 35mm que al ser más pequeña permitía integrar mejor al fotógrafo en la escena, extraños encuadres o el grano, conforman esos signos de improvisación que se asemejan al jazz. El fotógrafo se mueve entre las escenas resolviendo y apostando por el fondo o las atmósferas y no por las formas. A Frank no parecía interesarle la belleza, sino un sobrio realismo por muy desagradable u ordinario que fuese.

“America es un país interesante, pero hay muchas cosas que no me gustan y que nunca aceptaré. También intento mostrar eso a través de mis fotos.”

Robert Frank

¿Qué estaba pasando en EEUU para que surgieran fotógrafos como Robert Frank y los artistas de la Generación Beat?

Estamos en los años 50, EEUU necesita ver la luz al final del túnel tras una primera mitad de siglo de llena de tragedias. Pero una parte de la población reaccionó en contra. De los sectores más rebeldes nació la llamada Generación Beat. Era la primera generación de jóvenes que no habían participado en la guerra Jack Kerouac, William Burroughs, el músico Bob Dylan. Eran artistas, intelectuales impregnados del existencialismo, conscientes de las consecuencias negativas de la IIGM, de las políticas represivas de Eisenhower y del atroz anticomunismo que bañaba a la cultura a través de la famosa Caza de Brujas del senador McCarthy. 

A todo esto además se unía la ebullición de la sociedad de consumo, ante la búsqueda del “American Way of Life”, una ideología en definitiva llena de puritanismo y conservadurismo. EEUU se alzaba como la primera potencia mundial imponiendo sus valores.

Sin embargo las fotografías de Frank, distaban mucho  de  sentenciar  sentimientos  universales  o  la  belleza  del paisaje del país.

Si Kerouac en su libro ON THE ROAD, la llamada biblia de la Generación Beat, hablaba de un viaje sin destino aparente que servía para abrir la mente a otros horizontes, liberarse de las convicciones sociales y romper las fronteras; su gran amigo Robert Frank, nacido en Suiza por cierto, resaltaba esa otra capa de EEUU desprovista de toda épica. Los cafés, los bares de carretera, autobuses con negros sentados al fondo, travestis en la calle, funerales… era la realidad más banal y más cotidiana de la gente corriente. El otro lado de un país empeñado en mostrarse como una gran masa homogénea dando la espalda a aquel que osase ser diferente.

El libro The Americans fue publicado por primera vez en Francia, en 1958. 83 fotografías, donde cada imagen tiene relación con las otras y forman parte de un discurso basado en la intuición  y en la visión personal del autor. Cada capítulo abre con una fotografía de la flamante bandera de los EEUU que interpela y hace reflexionar: esto también es EEUU y esto y esto.

Es interesante además que el trabajo lo realiza durante un viaje, con el mismo sentido que el viaje de ON THE ROAD de Kerouac, El proyecto fotográfico se convertía en algo personal, en una idea de metáfora del viaje interior a través del exterior, como una experiencia de vida.

“El viaje no requiere, ni destino ni objetivos. El viaje es el fin en sí mismo.”

Jack Kerouac

Ya imaginaréis que en EEUU no tuvo mucha aceptación el libro, se publicó en los 60, dos años después que en Francia y no reportó más de 800 dólares al autor. Frank resulta incomprendido y se le dedican toda clase de ataques: “la degradación de una nación”, “un poema triste para gente enferma” por parte de un “pobre ensayista sin ninguna capacidad narrativa”… Los Americanos se convierte en una obra anti-americana. Por suerte el tiempo siempre coloca las cosas en su sitio y hoy forma parte de la historia de la fotografía, son los inicios de un nuevo documentalismo que rechaza esa visión imparcial y supuestamente objetiva sobre los hechos. Nadie que quiera meterse en el mundo de la fotografía debe permanecer impasible a la vida, como decía el mismísimo Robert Frank:

“Por encima de todo, sé que la vida para un fotógrafo no puede ser una cuestión de indiferencia.”

Robert Frank

Taller Vivir Mirando

En el taller Vivir Mirando, encontrarás un viaje por lo mejor de la fotografía desde los años 20 hasta los 80, así como la evolución desde una fotografía documental hasta una mirada más personal. Entre los autores más destacados que trabajamos se encuentra Robert Frank, pero también otras cámaras que han marcado la historia de la fotografía para siempre como Cartier-Bresson, Dorothea Lange, Helen Levitt, Vivian Maier, Diane Arbus, Nan Goldín, Larry Clark y muchos más… Además, aprenderás a manejar tu cámara en modo manual y comenzarás a aprender lenguaje fotográfico.

Taller de fotografía Vivir Mirando Matricúlate Historia - Técnica - Lenguaje fotográfico 2ª Edición

Deja un comentario